Al principio parecía una película. Luego vimos que iba en serio. Y te sumaste a los aplausos. Pero pasan las semanas y se está haciendo largo. Oye. Despierta. Recomienza. Un paso al frente. Tu tiempo es oro. Inviértelo en servir. En levantarles el ánimo. En aprender cosas nuevas. Y, sobre todo, estudia. Estudia mucho y bien. Y ofrécelo por ellos. Que tus horas de estudio sean horas de oración, consuelo y fortaleza para que resistan. Cuentan contigo.

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