Agosto  15 2015, fue un día muy especial: no solamente dejé de asistir a Los Cerros sino que también, junto a mis padres y hermanos, dejamos el país para trasladarnos a  Canadá (Winnipeg-Manitoba).Colateral a la nostalgia de la familia y los amigos, en mí iba la incertidumbre de un nuevo país, al que ya habíamos visitado, pero era diferente ir a “echar raíces allá”.

Mi preparación y experiencias en el colegio fueron mis “armas” para enfrentar un nuevo ambiente escolar, lo cual, a Dios gracias, logré superar. Desde que me gradué de Los Cerros,  me propuse ser una persona que no tuviera temor de hablar frente a nadie. En el momento, estoy en primer semestre, haciendo Bachellor of Commerce en la Universidad de Manitoba (Canadá).

Al entrar a la Universidad, no conocía a nadie. Después de la primera semana, conocí muchas personas en clases, eventos, fiestas e hice un voluntariado para  ayudar a personas con fibrosis quística; y fue ahí cuando, estudiantes de cuarto año, me dijeron que pensara en lanzarme a la presidencia de primer año de la Facultad de Administración. Basado en mi experiencia como representante de los estudiantes en Los Cerros, hice averiguaciones y, aun cuando mis padres opinaron que mejor me concentrara únicamente en mis estudios, me presenté como aspirante, con la desventaja de que nadie sabía quién era yo.

Empecé recogiendo 50 firmas para poder postularme como Presidente. Al comienzo, fue difícil; pero, al final, lo logré. Mi estrategia fue ser amigable con la gente y ser yo mismo, diciendo que fui Representante en mi colegio y que tenía un poco de experiencia, aunque eso no me daba puntos porque los otros candidatos también habían sido presidentes en sus respectivos colegios. Decidí, entonces, contactar a los Presidentes de años anteriores y preguntar qué habían hecho y qué consideraban que debía mejorar. Creé unas pancartas gigantes (los créditos del diseño se los doy a mi tío Alejandro Recio, exalumno de  Los Cerros) para poner alrededor de la Universidad e imprimí tarjetas que dejaba en diferentes espacios o entregaba personalmente cuando hablaba con cada estudiante.

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Luego, así como en Los Cerros, decidí que iba a tomar el riesgo de hablar en salones por un minuto, decir quién era y en qué creía. Esto no fue nada fácil ya que muchas clases de primer semestre tienen 150-250 estudiantes. De igual manera, otra estrategia fue utilizar las redes sociales: empecé por Twitter, ya que en Canadá los estudiantes se mantienen en constante interacción con esta red y mi tweet lanzándome a la Presidencia fue un éxito, ya que lo vieron 13,300 personas, gracias a que los demás estudiantes “Retweet” y les gustaba mi postulación. Sin embargo, no tengo idea como corrí con tanta suerte para que tantos estudiantes se enteraran de mí.

Luego de dos semanas muy estresantes, donde no estudié absolutamente nada y solo me dediqué a hacer campaña, conociendo estudiantes y hablando con ellos uno a uno, llegó el día de las elecciones. Al final, no podía contener la alegría cuando me enteré que había ganado con el 64% de los votos entre los cinco aspirantes.

El ser elegido presidente me hizo enfrentar algo diferente a lo vivido en el colegio, ya que debí constituir mi propio comité, para lo cual invité a la gente a inscribirse y presentarse a entrevista (a cargo de otra persona y yo) para los diez cargos de este. Fue una experiencia interesante estar al otro lado de la mesa y ser el que hace las preguntas y elige.

En el transcurso del año, estoy encargado de realizar diferentes eventos para los estudiantes, como conferencias, eventos sociales y demás con el fin de recaudar fondos para organizaciones benéficas. Este año decidimos que vamos a trabajar con una organización de refugiados, en su mayoría de Siria. Uno de los eventos que estamos trabajando en el momento, junto con la Facultad y con el Presidente general de la  facultad de Administración, es una fiesta para navidad, el 22 de diciembre, y nos ha ido excelente. Solo llevamos tres días y hemos vendido 1800 boletas: la meta es vender todas las 3000.

Ser presidente ha sido la mejor decisión, he conocido mucha gente, he creado bastantes conexiones con empresarios y compañías que nos ayudan a patrocinar eventos. Cada día aprendo más acerca de ser un líder y tener la capacidad para delegar tareas y dar ejemplo de compromiso y responsabilidad.

Para todos los estudiantes de Los Cerros tengo muchas cosas que decirles, entre ellas que es muy importante aprovechar las actividades extracurriculares. Por favor, involúcrense en actividades tipo fuera del salón de clases. Un ejemplo muy sencillo es hacer parte del equipo de cualquier deporte. Pero no paren ahí, traten de involucrarse en más eventos: el servicio comunitario que cada uno de ustedes realice es muy importante para sociedades en países como Estados Unidos o Canadá.  Como el C.A.S, hagan un voluntariado que en verdad tenga un impacto en la comunidad, cúmplanlo con la seguridad de que serán experiencias valiosas, que enseñarán la importancia de hacer un voluntariado con verdadera entrega y responsabilidad. También, por ejemplo, sugiero que participen en los modelos de Naciones Unidas, ya que son actividades que lo enriquecen a uno y le ayudan a identificar sus fortalezas y reconocer sus debilidades para convertirlas en fortalezas.

Aprovechen al máximo las oportunidades que Los Cerros les brinda y tengan presente que, más adelante en la vida,  la calidad educativa que ofrece el colegio a sus estudiantes es realmente una excelente carta de presentación.

Un gran abrazo.

Por Felipe Andrés García Recio

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