Palabras de un gran amigo, que me enseñó a luchar por lo que uno quiere conseguir en la vida. Me parece importante dirigirme a todos los jóvenes de la comunidad de Los Cerros, para motivarlos a perseguir sus sueños, ya que nada es imposible, el límite lo imponen ustedes mismos.

Hasta hace tan solo 10 años ingresé al Gimnasio de Los Cerros. Créanme que, hasta mediados del grado undécimo, no tenía ni la más mínima idea de qué quería conseguir en mi vida. Fue hasta ese momento cuando decidí inclinarme por la música, un arte que siempre he admirado de forma inconsciente: recuerdo que el colegio me brindó bastantes oportunidades para crecer en el ámbito artístico/musical:

Primero, estuvo el Día de la Madre: un día que llena el alma de emociones impensables; en ese día, todo un curso se une para mostrar, de diferentes formas, el valor infinito que representan nuestras mamás. Todavía recuerdo que, en ese día, lo que más quería hacer era cantarle una canción de amor a mi mamá, lo cual me motivó a presentarme frente a todo el salón para mostrar lo que más me gustaba hacer. Con el paso del tiempo, el Día de la Madre se convirtió en algo rutinario y esencial para mí.

Segundo, el evento más esperado de cada año académico, la Semana Cultural, cuando se realizan eventos de todo tipo, desde eventos deportivos hasta eventos artísticos. La actividad que más me gustaba era la Nota de Plata: un concurso de música, donde cualquier alumno puede presentarse con tal de tener el deseo y la disposición de hacerlo. Este evento resultó ser de gran ayuda a la hora de elegir la música como una alternativa en mi vida, razón por la cual me inscribí varias veces. Recuerdo cuando una vez canté «Noelia», un tema del cantante Nino Bravo: al final de la interpretación, mucha gente se puso de pie para apoyarme por medio de aplausos y gritos alentadores. Gracias a esto se abrieron nuevas puertas en el colegio.

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En la foto: Juan Pablo Patiño (izquierda), con la orquesta Clásicas del Amor.

Y llegó el día más increíble que he vivido: luego de la Nota de Plata, el Gimnasio de Los Cerros me ofreció la posibilidad de cantar en la celebración de los 50 años del colegio, las Bodas de Oro. Quedé literalmente en blanco, no conseguí dejar de sonreír ese día, pues, además de ser un evento de tan alta importancia, iba a cantar por primera vez en el Teatro Patria con la orquesta «Clásicas del amor». En ese momento me convencí y, además, convencí a mis papás de que mi sueño más profundo era hacer música. Hoy en día, me encuentro terminando el tercer semestre de composición musical en la Pontificia Universidad Javeriana, definiendo cada vez más mis metas y mis sueños para así, algún día, hacerlos realidad. Es por esta razón que motivo a todos los jóvenes de Los Cerros a perseguir sus sueños, para así hacer realidad lo que ustedes, y nadie más, consideren valioso. Yo sigo en ese proceso de búsqueda, y sé que algún día, con la ayuda de Dios, lo voy a conseguir.

Por Juan Pablo Patiño Torres, egresado promoción 2015.

Comparto uno de mis últimos logros, una canción que yo compuse, y se titula «Te necesito».